Con estupor he visto tantas cosas estos 6 o 7 meses, luego del terremoto, y es que no es menor el impacto que tiene esta clase de eventos en una sociedad como la chilena, si bien preparada para los cataclismos sismicos, quizás no preparada para lo que viene despues, psicologicamente: Una ciudad (Santiago, recién a la altura de Estoril) en estado de pánico, Conmocion nacional y gubernamental, un aparato público entumecido y lento, quizás lo peor, un pueblo, visto hacía no mas de un mes, destruido hasta sus cimientos, y nisiquiera vislumbrando un amanecer. Constitución caló hondo.
Había visitado esa ciudad en el pasado, fui testigo silencioso y algo inconciente de su crecimiento, su avance. Hacía un mes había entrado en un monumento nacional, antiguo y hermoso, una casa patronal familiar, con sus historias y sus mitos, asi como la ciudad, de la voz de primos y tíos identificados a fondo con esta. Pero ahí volví, retrocedí 10 años, quizás mas, cuando el olor inundaba las calles, pero en aquel tiempo de celulosa, ese día a muerte. Ese día la misería del pánico me visitó. Ese día el desastre quemó mi vista. La casa había sido reducida a escombros. Era irónico que solo el muro de entrada quedara en pie, como una ilusión de supervivencia.
Vi luego a un país que luchó, un país que aceptó su debilidad solo para far el salto, que tomó vuelo, retrocedio para fortalecer lo mas digno de fuerza, la unidad, el sentido patrio mas allá de los simbolos, de los himnos. Vi un país que busco respuestas, tanto a que había pasado como a que habría de pasar, que no descanzó hasta saberse recuperado, y ni siquiera.
Pero a lo largo de estos 7 meses, y desde el 27 de febrero que pude entrar al medio por algunos minutos, vi un fenómeno que ni une al país (mas bien es suceptible de dividir) ni es digno de orgullo, mas que para Chile. Y es que la rivalidad y la adversion entre (ciertos) argentinos y chilenos se potenció, contra todo pronostico, a causa de este fenómeno, y de la reacción de la mayor sociedad argentina de solidaridad, que derivó en un evento de beneficiencia sin precedentes.
El conflicto de las Islas Malvinas, no el de 1982, sino aquel que empezó en 1999 y sigue hasta nuestros días, con motivo de la participación del gobierno chileno y de sus FFAA en esta guerra, carcome las relaciones entre Chile y Argentina, aún en un clima de cordialidad, de confianza e incluso de apoyo, como fue el 27 de febrero, afecta a nuestras sociedades, peligra a nuestras familias y se cierne sobre cada generación.
La realidad de esta guerra (que se libra en medios, como internet, o en la vida diaria) es penosa. El sentimiento por las Malvinas, imperante en Argentina, toma caracter de deber nacional, puesto que es una herida latente en dos o tres generaciones, que hoy tiene un efecto péndulo tras un periodo de "desmalvinizacion", siendo mas poderoso, además es un principio presente en la constitución, afirmando, además, los derechos y la integridad de la población actual. No es esto todo, este péndulo, donde el sentimiento malvinista se ve reforzado, coincide con una nueva generación, que en su inmadurez no ve este como en realidad es, un fin, y lo utiliza (inconcientemente) como un medio de canalizacion de ira y rabia, por lo que no es raro ver ataques verbales relativamente fuertes hacia "los enemigos".
Este sentimiento pareciera, además, verse adjuntado a un sentimiento antichileno, en donde en principio el gobierno militar es visto como traidor, sin embargo, bajo el principio de identificación, se le da este adjetivo a Chile, y luego a sus habitantes. Esta generación, aún inmadura, cae en el error de despersonalizar a los habitantes de Chile, haciendolos culpables d eun hecho, cuya culpabilidad es discutible. El nivel de fanatismo (que parece haberse alcanzado finalmente, aún en la población femenina) no permite recapacitar a este segmento, por lo que se entra en un ciclo de conductas agresivas.
El problema no es solo del lado Este. Aqui en chile, el chileno tiende a reaccionar casi de la misma manera, buscando defender su identidad, pero a su vez afectando la identidad argentina, sin cuidado de darle solo a quien es objeto y causa de su reacción. A esta realidad se suman sociedades diversas, como al boliviana y peruana, por motivos que bien conocidos son.
Lo lamentable, más aún, es lo que sucede con el terremoto (y con esto vuelvo a mi frase inicial). Lo que se ha visto durante estos 7 meses es una exasperación e irratibilidad de los chilenos a todos los ataques a su identidad nacional, la que se ha visto victimizada ("ser chileno implica sufrir", sería el refrán) y fortalecida, sintiendoce el chileno orgulloso de su patria, de manera que reacciona amargamente a ataques hacia su país (parte de su identidad).
De la misma forma, el argentino que tenía presente esta situación de agresividad previa al terremoto, al ver la ayuda que el gobierno presta al vecino país, se siente indignado, porque.¿ "Como puede ser que ayudemos al vecino, un traidor, si hay pobreza en nuestro propio país y hay gente muriendo"? Esta frase intenta acotar todo el sentimiento de este sector que critica la ayuda a Chile, que varía en la percepción de la implicancia de Chile en el 82 o bien en la necesidad de fondos y aportes en la crisis interna.
Si bien este evento, lamentable por cierto, ha despertado al gigante de la unidad nacional, así como la unidad continental e internacional, tambien ha despertado a un monstruo, el de la adversión y el odio, que hoy tiene un nuevo impulso y que, a causa de estos dos efectos tan distintos, amenaza con desgarrar la unidad de nuestros pueblos, en el largo plazo. Solo esperemos que cuando los 33 mineros salgan no se diga que es motivo de heridas mayores.
Con esto he querido expresar y reflexionar sobre la base de 3 años de participación en foros de internet sobre el tema, tanto de Malvinas como de las relacions trasandinas, y de 19 años en una familia binacional. Espero mis errores no sean causa de problemas y que estos se expresen con el debido respeto, para poder repararlos. Tambien pido disculpas por cualquier falta de ortografía, con un netbook es un poco mas dificil.
Alto Mirador
"Y esa, mis amigos, el la ley del Hombre, inalterable y omnipresente: Todo pesa,Todo vale, todo golpea, todo duele."
miércoles, 29 de septiembre de 2010
martes, 24 de agosto de 2010
Visión... Audición.
Para mí, esta herramienta es nueva, la verdad es que uno no se imagina de que escribir. Estos medios; Facebook, Blogs, Youtube, Twitter, etc. parecieran abrirnos a un mundo, al igual que la misma Internet nos abrió hace apenas 10 años. Pero hoy algo es diferente. Antes Internet ofrecía la opción de fundirnos en un todo, en una colectividad mundial, donde las ideas se compartían y donde el sueño de una humanidad unida era muy posible.
Hoy, sin embargo, la cosa ha cambiado. Es una especie de paradigma que se ha levantado y que ha utilizado sus armas (blogs, Facebook, Twitter) para cumplir un objetivo: la Individualización. Hoy la gente (Me incluyo) firma sus contenidos, sus ideas. A veces firmamos con un seudónimo, pero pareciera ser mas por diversión que por una necesidad de ocultarse, y a la primera pregunta damos nuestro nombre.
Personalmente recuerdo mis primeras incursiones en este mundo interconectado, fue en el año 2002, 2001 quizás, entré a jugar un juego por Internet, Starcraft (hoy con su bendita secuela), uno que llevaba 4 años jugando y que estoy seguro es el mejor que he jugado, unos amigos se lo habían conseguido e intentaríamos entrar a una partida por Internet, para finalmente comparar y ver quien era el mejor. FUE UN FRACASO. Por alguna extraña razón no pudimos siquiera vernos, en primer lugar, a causa de el mar de sobrenombres que daban vueltas en un canal llamado "Starcraft MEX-1", en segundo lugar por el hecho de existir múltiples canales, puesto que mi compañero ingresó a otro canal y en nuestra inexperiencia no podíamos cambiar de canal.
Mas allá de ello, intentamos algunos días después, sin tener éxito. Sin embargo aproveché de jugar el juego con otros jugadores, "personas" en ese mar de despersonificación. Un día, mi padre me advirtió de lo que hacía. Me dijo que no debía dar datos, que no diera e-mail, teléfono, nombres, nada... ¿Que se le metía por la cabeza? ¿Acaso pensaba que iba a invitar a esa gente (mexicanos la mayoría) a comer o algo?
Pero la verdad es que esa idea, de despersonalizacion, ha roto barreras... con el tiempo uno responde a preguntas aparentemente inofensivas: "de donde soy", "hombre o mujer", "de que parte de la ciudad", "cual es tu equipo favorito"... así la barrera pierde altura, para nosotros, y paso a paso nos acercamos a la capacidad de dar, abiertamente, nombre, barrio, profesión, edad, etc.
Pero hay algo aún más importante que domina hoy. Una especie de "guerra de identidades", en donde nuestras ideas, nuestro nombre, color de pelo, nuestra foto, todo nuestro ser de alguna forma, lucha por expandirce a otras personas, ensayos, blogs, fotos, videos... Cual Aquiles intentamos trascender, e Internet es el medio para ello, pero: ¿Como trascender si no firmamos con nuestro nombre?, hay dos posibilidades, nos hacemos el seudónimo o damos nombre, apellidos, etc...
Así entramos a otra era de Internet, la personificación, la "Guerra de Personas", donde se asume que detrás de una cuenta de Facebook hay un ser humano. No se confunda, esto no es una total realidad aún, todavía buscamos, en alguna medida, despersonificara una persona con la que chateamos, encontramos más fácil criticar en un chat que a la cara, incluso insultar pareciera ser pan de cada día en los medios online. Pero así y todo, el cambio es claro... cuando le preguntamos a alguien: "¿Como estás?" esperamos respuesta, incluso nos enfadamos cuando no la recibimos, entonces cuando esa persona aparece en una fiesta o algo, le decimos: "olle, no me respondiste en Facebook"...
Hoy, sin embargo, la cosa ha cambiado. Es una especie de paradigma que se ha levantado y que ha utilizado sus armas (blogs, Facebook, Twitter) para cumplir un objetivo: la Individualización. Hoy la gente (Me incluyo) firma sus contenidos, sus ideas. A veces firmamos con un seudónimo, pero pareciera ser mas por diversión que por una necesidad de ocultarse, y a la primera pregunta damos nuestro nombre.
Personalmente recuerdo mis primeras incursiones en este mundo interconectado, fue en el año 2002, 2001 quizás, entré a jugar un juego por Internet, Starcraft (hoy con su bendita secuela), uno que llevaba 4 años jugando y que estoy seguro es el mejor que he jugado, unos amigos se lo habían conseguido e intentaríamos entrar a una partida por Internet, para finalmente comparar y ver quien era el mejor. FUE UN FRACASO. Por alguna extraña razón no pudimos siquiera vernos, en primer lugar, a causa de el mar de sobrenombres que daban vueltas en un canal llamado "Starcraft MEX-1", en segundo lugar por el hecho de existir múltiples canales, puesto que mi compañero ingresó a otro canal y en nuestra inexperiencia no podíamos cambiar de canal.
Mas allá de ello, intentamos algunos días después, sin tener éxito. Sin embargo aproveché de jugar el juego con otros jugadores, "personas" en ese mar de despersonificación. Un día, mi padre me advirtió de lo que hacía. Me dijo que no debía dar datos, que no diera e-mail, teléfono, nombres, nada... ¿Que se le metía por la cabeza? ¿Acaso pensaba que iba a invitar a esa gente (mexicanos la mayoría) a comer o algo?
Pero la verdad es que esa idea, de despersonalizacion, ha roto barreras... con el tiempo uno responde a preguntas aparentemente inofensivas: "de donde soy", "hombre o mujer", "de que parte de la ciudad", "cual es tu equipo favorito"... así la barrera pierde altura, para nosotros, y paso a paso nos acercamos a la capacidad de dar, abiertamente, nombre, barrio, profesión, edad, etc.
Pero hay algo aún más importante que domina hoy. Una especie de "guerra de identidades", en donde nuestras ideas, nuestro nombre, color de pelo, nuestra foto, todo nuestro ser de alguna forma, lucha por expandirce a otras personas, ensayos, blogs, fotos, videos... Cual Aquiles intentamos trascender, e Internet es el medio para ello, pero: ¿Como trascender si no firmamos con nuestro nombre?, hay dos posibilidades, nos hacemos el seudónimo o damos nombre, apellidos, etc...
Así entramos a otra era de Internet, la personificación, la "Guerra de Personas", donde se asume que detrás de una cuenta de Facebook hay un ser humano. No se confunda, esto no es una total realidad aún, todavía buscamos, en alguna medida, despersonificara una persona con la que chateamos, encontramos más fácil criticar en un chat que a la cara, incluso insultar pareciera ser pan de cada día en los medios online. Pero así y todo, el cambio es claro... cuando le preguntamos a alguien: "¿Como estás?" esperamos respuesta, incluso nos enfadamos cuando no la recibimos, entonces cuando esa persona aparece en una fiesta o algo, le decimos: "olle, no me respondiste en Facebook"...
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